
Las
rotondas o glorietas es un trazado vial de circulación de lo más
acertado. Yo creo que ha sido uno de los mejores inventos para
transitar, ya que descongestiona bastante el tráfico, te permite el
acceso a otras vías y cambiar el sentido de la marcha. Pero muchas
rotondas que tienen varios carriles, y sobre todo las que se hallan
en los núcleos interurbanos, y en las periferias de las ciudades son
más peligrosas que una caja de bombas, por el mal uso que hacemos
los conductores de ellas, así como dice mi mujer a dos por tres ves
“cacharritos” y cachos de coches sobre el asfalto de las
glorietas. Aparte de colocarnos muchas veces mal en los carriles
tanto para incorporarnos como para tomar las salidas, la mayoría
pero un porcentaje muy pero muy elevado de conductores cometemos un
error que a mi hace mucho tiempo que me llama la atención, y que no
enmendamos. Todos sabemos que al llegar a una rotonda debemos ceder
el paso, pero resulta que a veces te quedas esperando como un bobo,
pasan siete u ocho coches, y nadie gira la rotonda, y cuando te
dispones a cruzar, entonces aparece uno como una bala entrando en la
rotonda, y el susto que te llevas es de importancia, y esto ocurre
porque prácticamente nadie lo indica con los intermitentes. Ni el
que sigue el sentido de la marcha que lleva, ni el que gira la
rotonda. En este aspecto hay mucha controversia, ya que unos dicen
que mientras se está girando la rotonda hay que indicarlo con el
intermitente de la izquierda, y otros dicen que no hay porqué ya que
no es obligatorio. Parece ser que según el Código de circulación
mientras se gira no es obligatorio indicarlo, ya que el que llega a
la rotonda es el que tiene que ceder el paso. Pero vamos sea como
fuere, obligado o no, yo creo que todo el mundo por prudencia debería
poner el intermitente izquierdo mientras da la vuelta a la rotonda,
tanto por seguridad de uno mismo como por el resto de conductores.
Cuesta poco y en en este sentido habría menos “cacharritos”.