
Anoche vi en una cadena no recuerdo dónde, un programa de vídeos de primera o algo similar, de casos de esos estrambóticos que ocurren en el mundo. Y resulta que en el Parlamento de Kenia resuelven las diferencias a base de palos, puñetazos, silletazos y cualquier elemento del mobiliario servía como arma arrojadiza. Como estoy medio "asalvajado", me partí el culo de la risa. "Eso es una asamblea si señor", no como pasa aquí y en los países civilizados que para desacreditar al adversario todo es pura palabrería, y no hay "ni chicha ni limoná". Una buena samanta de palos a tiempo no será ético, pero desde luego al final siempre impera el orden, sobre todo por parte del que más leña da.
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