La Super Bowl se celebra todos los años en Estados Unidos y se trata de la final del campeonato profesional de fútbol americano, que enfrenta a los dos mejores equipos de la competición; a los campeones de la Conferencia Nacional (NFC) y la Conferencia Americana (AFC) Es uno de los eventos deportivos más importante de los Estados Unidos, y el vencedor se alza con el trofeo, que se trata de un anillo valorado en unos 25.000$, pero al margen del valor monetario, ya que esto para los americanos se trata de una “simple cagada” es toda una fiesta en Estados Unidos. Es una de las retransmisiones televisivas más importante del año, y ese día, es cuando los americanos más comen y beben. En el año 2005 Robert Kraft el dueño de los Patriots de Nueva Inglaterra uno de los equipos más prestigiosos del fútbol americano, realizó un viaje de negocios a Rusia y en su agenda incluía una reunión ni más ni menos con el presidente ruso Vladimir Putin en la ciudad de San Petersburgo. El presidente ruso le pidió a Robert Kraft que le dejara ver el anillo que su equipo había ganado en la final de la Super Bowl XXXIX. El jefe de los Patriots no tuvo ningún inconveniente en sacarse el anillo de su dedo y dejárselo a Vladimir. Putin, que después de verlo y jugar con él un rato y diciendo con guasa que con ese anillo se podía matar a alguien, se lo guardó en uno de los bolsillos de su pantalón, y minutos más tarde acompañado de tres de sus guardaespaldas abandonó la sala. Según testigos presenciales el dueño de los Patriots, se lo regaló a Putin, pero más tarde se ve que aquellos modales del presidente ruso no le gustaron a Robert Kraft y dijo que él jamás pensaba darle un anillo que tanto significa para los americanos y para el citado deporte, y que Putin se lo quitó por la cara; vamos que se lo había “robado”. Las declaraciones de Kraft dieron la vuelta al mundo, y no sentaron nada bien ni en el Kremlin ni en la Casa Blanca. Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos nunca han sido muy buenas, y precisamente en 2005 las cosas estaban más tirantes entre los dos países, así que para que el asunto no llegara a más, la diplomacia norteamericana le dijo al dueño de lo Patriots que esas no eran formas, y que debería dar otro comunicado corrigiendo su error. Le dijeron muy amablemente que fuese como fuese lo del dichoso anillo, dijese que todo se había tratado de una simple broma, y que él le regaló el anillo a Putin como gesto de respeto y admiración hacía él y a su nación, y Robert Kraft en un nuevo comunicado así lo hizo y rectificó. El anillo se halla ahora expuesto en la biblioteca nacional del Kremlin. Este trofeo significa mucho para miles y miles de estadounidenses, y por una simple gilipollez sea bien por parte de Vladimir Putin o de Robert Kraft podía haber enemistado mucho más a rusos y americanos. Si fue una chulería de Putin, muy mal hecho: y si es cierto que Kraft se lo regaló, y mintió como un bellaco, este tío es un cantamañanas Ya han pasado unos años del suceso, pero en su día dio que hablar, ya que
la noticia
fue de lo más insólita y rocambolesca

