También llamado Iwo Jima Memorial, fue creado en honor y
memoria de los soldados que han dado la vida por su país, desde el 10 de
noviembre de 1775 como consta en una de las inscripciones grabadas en su base.
Aunque fue dedicado oficialmente por el
presidente Eisenhower el 10 de noviembre de 1954, cuando se cumplieron 179 años
del aniversario del Cuerpo de Marines. La
foto con esas numerosas inscripciones no es mía, ya que se me pasó por alto, y
la he tomado de Internet. Se trata del Memorial de Vietnam en Washington. Es un
largo muro de mármol negro de setenta y siete metros de largo, y por la parte
más alta alcanza casi los tres metros. Es el homenaje a los 59.000 mil soldados
norteamericanos que murieron combatiendo
en Vietnam, aunque según algunas fuentes las víctimas rondaron los 61.000. He
dicho que se me pasó por alto, porque el guía nos mostró a los españoles de la
excursión una inscripción de un soldado latino muerto que se llamaba Francisco
Franco, y ya solo de pensar en Franco se me fue la pinza. Y la foto de los tres
soldados, es un homenaje a las razas combatientes. Muchos monumentos,
recordatorios y homenajes a los muertos, pero a los vivos que vuelven de la
guerra, a la mayoría los tratan como a colillas, sobre todo si se pierde una
guerra como sucedió en Vietnam. Justo en
la esquina del hotel que estaba hospedado en Nueva York, vi durante dos días a
un joven entre treinta y treintaicinco años en una silla de ruedas. Portaba en
las manos un cartón y unas fotos, diciendo que era veterano de la guerra de
Irak; pedía limosna, y los neoyorquinos no le daban ni la hora. Y algo así les
pasó a muchos de los soldados que regresaron de Vietnam: tan mal se portan con
sus soldados las autoridades como los ciudadanos, pero en fin esa es otra
historia. (Este día de las tomas de estas fotos, había nubarrones y hacía una
calor sofocante).







