
Entre muchos de los defectos que tengo; uno de ellos es ser taurino,
pertenezco a ese grupo de la España negra y profunda como nos califican los
antitaurinos. Ayer como todos los años se celebró el polémico Toro de la Vega
de Tordesillas (Valladolid) y como viene sucediendo desde hace unos años, la
controversia y trifulca estuvo servida. Quiero aclarar que este festejo que se
celebra en Tordesillas, no me gusta lo más mínimo, pero también hay que dejar
bien clarito que mientras sea protegido por las leyes es lícito. Creo que Pedro
Sánchez el presidente del Partido Socialista, declaraba el otro día, que si él
llega a ser presidente del Gobierno, lo prohibirá, y me parece bien. Si esto
llega a suceder, y el Toro de la Vega de Tordesillas se sigue celebrando, todos
a aquellos que se vieran involucrados en el festejo deberían meterlos en la cárcel,
ya que estarían llevando a cabo un evento prohibido por la ley, pero mientras
siga siendo legal, los que actúan fuera de la ley y pretenden reventar el
festejo son los que deberían ser detenidos. Si llega el día que todos los
festejos taurinos en España son prohibidos, habrá que acatar le ley, y el que
la incumpla que se atenga a las consecuencias, pero hasta que esto no ocurra,
los que actúan ilegalmente son los que se enfrentan a los taurinos llamándoles
asesinos; entre otras cosas porque con insultos verbales, y agresiones por
parte de unos y otros no se soluciona nada. Hoy en día hay infinidad de medios
para manifestarse en contra de lo que uno considera una barbarie, como en el
caso que nos ocupa de los festejos taurinos. Se puede hacer pacíficamente
recogiendo firmas como hicieron en Cataluña para prohibir las corridas de
toros. Se pueden manifestar en la Puerta del Sol de Madrid, o en la plaza de
cualquier ciudad española, o incluso se pueden ir a recoger firmas a los Picos
de Europa, o en la playa de la Concha de San Sebastián, a través de las Redes y
de todos los medios que hay al alcance, pero siempre con modales, en orden y
con buena educación. Si yo estoy sacando una entrada para una corrida de toros,
o voy a cualquier festejo taurino, mientras sea legal, no voy a consentir que
nadie me llame asesino, porque insisto que mientras sean lícitos yo no estoy
cometiendo delito alguno. Son los antitaurinos y animalistas los que van a
provocar a los taurinos, y no al revés, y esto a día de hoy es lo que está
sucediendo. Las leyes están para respetarlas y cumplirlas, y vuelvo a insistir
que hoy por hoy mientras cualquier festejo taurino que se celebre sea legal,
los que infringen la ley y los alborotadores son los antiaturinos. Cualquier
defensor a ultranza de los toros tiene muchos medios a su alcance para pedir
las aboliciones que les vengan en gana; pero a mí que no me vengan tocando los
cojones y me llamen asesino, porque seguro que tenemos más que palabras. Estoy
harto de oír aquello de que los toros no son cultura; sino propio de gente
incivilizada e inculta: que le vamos a hacer; “no todos hemos tenido la suerte
de haber nacido con esos dotes, aptitudes, y tan amplios conocimientos de los
que gozan muchos antitaurinos.