Con el dinero que se gastan las naciones en armamento, se
paliaba el hambre en el mundo; pero para los países llamados “desarrollados”,
les resulta más rentable el negocio de las armas y promover guerras que
combatir la miseria.
Gobierne quien gobierne, siempre hay algún medio de
comunicación al servicio del poder: Son los lameculos que realizan una
excelente labor, limpiándoles la mierda.
No me muestro indiferente ante las desdichas de nadie, pero
tampoco muestro una empatía ciega: con tener que lidiar yo con mis dolencias
diarias muchos días ya me vienen largos.
Unos de los mayores indeseables de la sociedad actual son los
“trepas”, ésos hijos de puta y manipuladores que manejan a la perfección el
arte del engaño para alcanzar sus metas.
Puedo pecar de insolente, pero conozco a varios tipos que van
de comedidos y en el fondo son más descarados que yo: a estos los califico como
mierdas.
Me gusta todo lo que carece de sentido, ya que si no lo tiene
yo se lo daré. Lo real y empírico ya le dieron otros su significado.
Desde que cumplí los cuarenta siempre celebro mi cumpleaños
con un año de retraso, así siempre soy un año más joven.
Si un viejo verde puede resultar asqueroso, una vieja verde
es un demonio ardiendo.
Tengo varios defectos y uno de ellos es de oído, ya que por
mucho que me hablen solo oigo lo que me
interesa.
No envidio a la gente que habla varias lenguas; si ya me
cuesta trabajo sujetar la mía, solo me faltaba dominar la de otros.
Hablo mucho por teléfono con San Rafael, y me dice que no les
mire tanto el culo a las mujeres. Cuando ya no se acuerda el muy pillo que él; hasta
que no obtuvo la cátedra de arcángel les miraba las tetas.
En este país hemos llegado hasta tal extremo de mangoneo, que
mucha gente está renunciando a recibir herencias, porque les cuesta más dinero
las tasas que tienen que pagar por ley, que lo que van a percibir de
patrimonio, y todo ello es con el firme propósito de que a cuenta de los más
vulnerables, los sebosos que mangonean el tinglado sigan robando.

















