Las manías no las curan los médicos ni falta que hace a mí
al menos me sirven de entretenimiento.
Cuando estoy de cuerpo presente en algún sitio me gusta
pasar desapercibido ya seré el centro de atención cuando esté muerto.
Los políticos ladrones son grandes financiaros se quedan con
lo suyo y con lo del pueblo.
Dice un viejo refrán que tiran
más dos tetas que dos carretas y esto no es cierto. Mi abuelo tuvo un carro y
en las fiestas del pueblo se montaban todas las mozas en él, me refiero en el
carro no en mi abuelo, y con la alegría y fuerza que tiraba aquel mulo de la carreta
cuando veía tanta teta encima ya no he visto yo a otra fiera tirar.
Con todos mis respetos para el
voluntariado que tanto bien hacen por la sociedad, yo voluntario no me apunto
ni para comer paella, así me lo dijo mí padre y lo sigo al pie de la letra.
Recuerda que donde las dan las
toman. Si eres infiel y observas que un día no te entra el sombrero no te
preocupes que no se trata de ninguna patología, simplemente pregúntale a tu
pareja que ella o él te resolverá el
caso.
Depende de quién te lo cuente
créete la mitad y la otra mitad será mentira.
Cuando voy al cine a ver una
película dramática me harto de reír porque ya voy predispuesto para ello. No
soy tan gilipollas como para pagar una entrada de cine y hartarme de llorar: en
la vida real ya se presentan los dramas solos, gratuitos y sin avisar.
Duermo un máximo de cuatro horas
al día y al no tener las neuronas descansadas digo muchas estupideces, pero más
delito tienen los que duermen ocho horas diarias y tienen el conocimiento justo
para pasar el día.
So corro me fatigo, si ando mucho
me canso, y si estoy sentado me duele el tronco: así que he decidido pasarme el
mayor tiempo posible acostado; que necesidad tengo yo de pasar malos ratos.
Nunca es tarde si la dicha es
buena: me estoy reeducando a mí mismo ya que hasta hace cuatro días me rascaba
las pelotas en la calle, tocaba los timbres y le tiraba a los viejos de las orejas.
A Isaac Newton le cayó una manzana en la
cabeza y a raíz de ello descubrió la ley de la gravedad. Este como era muy
listo ya sabía dónde situarse para no sufrir nada grave, pero mira como para
descubrir la descomposición de la luz no se le ocurrió meter la cabeza en un
zarzal.
Cuando estoy solo en casa hago lo
que me da la gana y soy el rey: cuando está mi mujer sigo siendo el rey, pero
por medidas de seguridad procuro no saltarme el protocolo.
Lo poco que duermo lo voy hacer
con la luz encendida: no es que me de miedo, pero quiero ver quién me rasca las
plantas de los pies. Ya fui abducido una vez y aparecí al día siguiente en
calzoncillos en la terraza de enfrente.
Dalí dijo: El que quiera
interesar a los demás tiene que provocarlo. Provocarlo y salir por piernas nos
ha jodido.
No sé si estoy perdiendo la
chaveta, pero sí es así esta locura me resulta muy placentera.