La bondad no va ligada a la cultura del ser humano todo lo
contrario; a más sabiduría mayor maldad. En cambio ningún inculto ni analfabeto
por iniciativa propia ha promovido
guerra alguna.
Saber vivir es pasar de una juventud a otra sin tener en
cuenta ni la edad ni los años.
Sino corriges tus errores no recrimines los errores que
cometan los demás.
A todos los entierros siempre acude el típico gilipollas que
el muerto no lo podía ver en vida, y el gilipollas como sabía que no lo podía
ver disfruta viendo al muerto.
A los bichos que más quiero son a los mosquitos porque por
muy hijos de puta que sean llevan mi sangre.
Con los amigos siempre he sido muy hermético, pero con las
amigas me abro lo que haga falta.
Si todos los héroes anónimos habidos y por haber salieran a
la luz, otros muchos mitos, leyendas y semidioses consagrados se derrumbarían
como castillos de arena.
La artrosis en las rodillas está mermando mis facultades físicas,
pero mientras no me afecte treinta centímetros más arriba seguiré dando gracias
al cielo.
Nacer y morir no es relevante puesto que es ley de vida: lo
interesante es lo que hagamos entremedias.
Si para que me presten atención tengo que ladrar ladro; el
perro que ladra aunque no muerda se le respeta.
El arte en política se basa en engañar al pueblo, y que el
pueblo a sabiendas de que ha sido engañado siga votando.
Confío tanto en la justicia que ya procuraré no sacar los
pies del tiesto para no cambiar mi criterio.
A unos padres misántropos la peor tragedia que les puede
ocurrir es tener un hijo campechano y dicharachero.
Si caigo en la tentación de pecar peco que a tiempo de
arrepentirme siempre estaré.
El miedo te vuelve cauto, la osadía atrevido y la ignorancia
inconsciente.
Hay gente que presume de no tener pelos en la lengua: a mí me
daría asco de toparme con alguien que tuviese pelos en la lengua.
Una de las ventajas de hacerse viejo, es que con eso de la
edad te perdonan errores que a los treinta años te costaría una paliza.
Si un perro enfermo te muerde te puede contagiar la rabia; a
mí ya hace años que los políticos de este país me contagiaron el moquillo.